Conciliar mejor la vida profesional y personal se asemeja a una montaña demasiado grande como para escalarla y a su vez, satisfacer las necesidades que se deben cumplir. Sin embargo, el hacerlo, puede ser una verdadera inversión a largo plazo si es cuidadosamente planeado.

Ahora bien, en que momento debemos tomar la iniciativa?, quizá cuando el ideal de lograr una vida más tranquila comienza a manifestarse en nuestra mente, o cuando la falta de equilibrio entre la vida profesional y personal genera estrés que se añade al trabajo o a la familia. Un cambio a nivel profesional pueden ser una manera de “re-diseñar” nuestra vida a fin de hacerla más plena y gratificante.

La mayoría de las veces, cuando el camino de conversión identificado es totalmente coherente con las necesidades personales y profesionales (incluso si se trabaja mucho), el estrés generado es completamente diferente, al menos la percepción es diferente. En otras palabras, la obsesión por el trabajo disminuye y, por lo tanto, disponemos más tiempo y energía para el ámbito personal.

En artículos anteriores, hemos hablado de la importancia de nuestras decisiones en la construcción de nuestra carrera y hemos reflexionado sobre afirmaciones como: “soy muy viejo (o muy joven) para cambiar mi carrera”.

Te damos 3 consejos que te ayudarán en a redirigir tu carrera profesional con la finalidad de alcanzar una vida personal más equilibrada:

1 – Comprueba tus motivadores

Si la búsqueda del equilibrio entre la vida profesional y la personal es el único motor de cambio, tendremos un gran camino avanzado; sin embargo, es importante tomar en cuenta que para lograr el cambio con éxito, es esencial que la nueva elección cumpla en cierta medida con todos los niveles de tus necesidades, capacidades, creencias y valores para asegurar que el deseo de cambio es real.

2 – Acepta la pérdida de la condición anterior para aumentar tu autoestima.

Al llegar a cierto nivel jerárquico dentro de la empresa – por ejemplo -, seguramente el cambio implicará que el nivel de responsabilidades baje. Esto significa la aceptación de la pérdida de estatus. Para muchos de nosotros, este estado es fundamental ya que necesitamos que se reconozcan nuestros logros para sentirnos valorados, esto puede ser el reflejo de una autoestima frágil. Como resultado, el temor a la pérdida de este reconocimiento externo se convierte en un obstáculo para el cambio. Por lo contrario, pensar que ganaremos una vida más equilibrada, el reconocimiento interno y los “inputs” emocionales, serán los mejores aliados de nuestra autoestima.

3 – Aceptar la pérdida de ingresos por la ganancia de bienestar.

Otra consecuencia directa de la transición de carrera es la posible pérdida financiera. Sin embargo, tomemos en cuenta que este bienestar tiene un costo. La caída en los ingresos puede ser compensada en gran parte por los beneficios en términos de bienestar personal y familiar. Ahora bien, nosotros mismos tenemos la clave para hacer de esto una “perdida” pasajera si enfocamos nuestros esfuerzos en una actividad que nos reditúe en un bienestar económico a mediano o largo plazo.

En los últimos años el mundo ha cambiado y la transición profesional ya no es simplemente un cambio de empresa. Transición profesional es un cambio que puede ser, o bien para dar continuidad a nuestra carrera profesional, o muchas más veces de las que imaginamos, para terminar con lo que hacíamos y empezar algo totalmente diferente; al final, es también una oportunidad para aprender, emprender, y por qué no, para arriesgar.

Redirigir nuestra carrera profesional es cambio, la vida misma es cambio y, en muchas ocasiones el cambio es oportunidad de mejorar.

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